¿Se podrá reponer de la operación? ¿Podrá jugar dos partidos seguidos? ¿Tendrá ganas de seguir jugando profesionalmente con la carga de entrenamientos que esto implica? Todas estas preguntas existían en torno del regreso a las canchas de David Nalbandian. Y el famoso cordobés tardó menos de siete días en responder y dejar de lado cualquier duda al respecto. La pelota ancha del chipriota Marco Baghdatis le puso punto final a la definición del ATP 500 de Washington. El torneo quedó en manos de David Nalbandian por un 6-2 / 7-6 (7-4 en el tie breack), undécima conquista en el circuito de la ATP para el nacido en Unquillo.
Desde el 3 de mayo de 2009 que no jugaba en el circuito algo que explica que su ranking llegará hasta el puesto 153. Está semana arrancó numero 117. Fríos números para el verdadero nivel del tenista argentino. El mundo del tenis tenía bien en claro que el ranking del Rey David sólo dependía de que el tenista comenzase a pegarle de vuelta a la pelotita por los puntos para poner los números en orden.
Fue una semana perfecta, donde los rivales fueron pasando y creciendo en dificultad. Pasaron Wawrinka, Simon y Cilic. Salvo con el francés, con el cual resignó el primer set, los demás fueron trámites para el cordobés que demostró tener intacto todo el talento de su revés, considerado uno de los mejores del mundo, muy buenos porcentajes de primeros servicios y en general mostrando un juego sin fisuras en el cemento estadounidense. Ningún tenista quería cruzarse con el argentino que demostraba no tener secuelas de su inactividad y exhibía que en este nivel está para pelear con los mejores. Llegó la definición con el simpático Baghdatis y el Rey David siguió demostrando el tenis que siempre tuvo, tardo sólo 35 minutos para imponerse por 6-2 en el primer set. Una verdadera lección de tenis. En el segundo el cansancio emparejó el partido y se llegó hasta la muerte súbita. Y en donde a más de un tenista consagrado parece encogérsele el brazo, el argentino se impuso con autoridad y no le permitió al chipriota estirar el partido a un tercer set. Las últimas imágenes mostraron a un David a puro grito, el desahogo lógico por tanto tiempo sin jugar, la pelota lanzada a la tribuna, el abrazo con su equipo y la sonrisa grande al levantar una nueva copa.
David Nalbandian ya había demostrado su temple y juego este año en la Copa Davis obteniendo puntos fundamentales en las series frente a Suecia y Rusia y mientras sueña con seguir la racha de victorias en septiembre cuando visite a Francia por las semifinales comenzó su escalada en el ranking profesional que ya esta semana lo encuentra en el puesto 45. El mejor tenista argentino desde la época del inigualable Guillermo Vilas está de vuelta y promete seguir demostrando que como dijo su vencido Baghdatis en la conferencia de prensa post partido: “...si David está bien es imposible ganarle.”


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