A veintiséis días de la penosa eliminación por goleada de la Selección Argentina del mundial de Sudáfrica 2010 si alguien pensaba que se iba estar hablando de una revisión de los errores cometidos con la mirada puesta en corregirlos y apuntar a mejorar la producción para el próximo mundial seguramente se sentirá defraudado. En Argentina hoy solo se habla de traiciones.
No importa si el planteo futbolístico fue equivocado o si los últimos cuatro años de la selección fueron un cúmulo de errores que presagiaban un final sin sonrisas. Hoy importa seguir estando. Sobrevivir pese a todo. Y si uno se queda afuera se siente traicionado.
¿Autocritica? Diego Maradona nunca la tuvo ni la va a tener. En esto seguro su entorno y el mundo colabora endiosándolo y casi pidiéndole permiso para esbozar alguna crítica. Se siente traicionado por una persona que tenía que formar parte de su entorno y que él no dejo ni acercarse al bunker de la Selección. El hombre de la traición es Carlos Bilardo, al cual es difícil, aunque uno no sea un amante de sus formas, criticarle sus pergaminos como entrenador de fútbol pero que es complicado de comprender en su nueva función de “manager” dentro de la AFA. El otro personaje que aparece en escena es el autor de la mentira y es nada más y nada menos que el Presidente de la AFA, Julio Grondona (¿habrá existido la AFA antes de Don Julio?), el mismo que hace 31 años que manda en la entidad de la calle Viamonte y el que repetía hasta el hartazgo que la decisión de continuar en el cargo de DT de la Selección la tenía Diego Maradona.
¿Hay inocentes en esta historia, en la cual la Generación del 86, su ex técnico y el presidente eterno de la AFA parecen personajes principales de una película de acción y conspiraciones?
Maradona sabía bien quién es y cómo se maneja Julio Grondona y conocía a la perfección la personalidad de Bilardo. Pese a todo tuvo su chance en este mundial y no la supo aprovechar. Reunió a su gente, hasta el discutido Ruggeri tuvo la posibilidad de ingresar a la intimidad del grupo y sin embargo no supo cómo jugarle a Alemania. Es simple armo mal el equipo. Pensó que con los tres de adelante alcanzaba y no había plan B por si los de arriba no la metían y menos si los alemanes convertían primero como paso. Tampoco tuvo la lucidez ni la ayuda de su equipo de trabajo para intentar solucionar los problemas en ese primer tiempo en el que nos hicieron precio. Nos dieron la oportunidad, no la aprovechamos y en el segundo tiempo nos liquidaron.
Hace veintiséis días se termino el mundial para Argentina ahí no hubo traiciones ni mentiras, solo goles alemanes y el fin de un sueño.
jueves, 29 de julio de 2010
Deportes con banda y algo más
En esta primer entrada me parece razonable explicar de que se trata esto de "Deportes con banda y algo más" es simple y llanamente la forma que encontré de despuntar el vicio de escribir sobre, principalmente, deportes y porque no atreverse a la posibilidad de hablar de algo más.
Cuando uno escribe siempre espera que alguien lo lea y en está aventura me sumerjo desde este lugar. Esperando criticas, elogios y vaya a saber uno que más.
Expresando una opinión con la honestidad de no tener que pedirle permiso a nadie para poder exponer mis pensamientos.
Arrancamos este viaje buscando un ida y vuelta, sin verdades absolutas y sin saber bien cual es nuestro destino final.
Con ganas de que alguien se interese en estas ideas desordenadas, los espero siempre en este blog que se ha de llamar: Deportes con banda y algo más.
Cuando uno escribe siempre espera que alguien lo lea y en está aventura me sumerjo desde este lugar. Esperando criticas, elogios y vaya a saber uno que más.
Expresando una opinión con la honestidad de no tener que pedirle permiso a nadie para poder exponer mis pensamientos.
Arrancamos este viaje buscando un ida y vuelta, sin verdades absolutas y sin saber bien cual es nuestro destino final.
Con ganas de que alguien se interese en estas ideas desordenadas, los espero siempre en este blog que se ha de llamar: Deportes con banda y algo más.
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